Después, llegó el encuentro de semifinales ante la República de Corea, donde supo mantener el control del partido que caracteriza el fútbol germano, incluso bajo la presión de la numerosa afición local. No obstante, a los pocos minutos, «el Fenómeno» y los compañeros brasileños demostraron que no necesitan ningún error para proclamarse, con comodidad, la mejor selección de fútbol del planeta. Irónicamente, tuvo que ser él, hasta la fecha impecable Kahn, quien le regalara a Ronaldo el primer y decisivo tanto de la final. En 2001, Jesús Samper, vicepresidente hasta entonces, se convirtió en el nuevo presidente. Además, de aprovechar la excelente forma del guardameta Oliver Kahn.





